miércoles, 10 de octubre de 2012

Árboles de Estanislao Muñoz

“…la leyenda del Ave Fénix, que renació de sus propias cenizas deja de ser leyenda cuando se dice que el hombre, a través de los árboles materialmente vuelve a la vida.” [Véase: “Árboles y cruces”, del Ing. Estanislao Muñoz Aguilar, publicado en “La Voz de Ayer y Hoy” el 15 de febrero de 2006, aunque data del 21 de febrero de 1949. Santa Rosalía de Camargo, Chihuahua, MÉXICO.]

Abuelo de mi pecosita, contemporáneo de ‘Pancho’ Pérez Mendoza, mi padre, seguro ambos compartieron al menos conversación y algunos tragos en la famosa cantina de Camargo, “Montecarlo”. El ingeniero Muñoz fue un hombre de letras y números, y entre sus principales aportaciones está haber plantado hectáreas de árboles, algunos de los cuales sobreviven en La Santa Rosalía o en tramos entre Saucillo y Meoqui.

Me motivó abordar ese ensayo por la cercanía conceptual con el estudio sobre el origen de la poesía, “La Diosa Blanca”, escrito por Robert Graves en 1948; sí, un año antes de “Árboles y cruces” de Don Estanislao.

Dice Graves:

“Encontré por primera vez el alfabeto de árboles: Beth (abedul = B), Luis (fresno silvestre = L), Nion (Fresno = N) en la Ogygia de O’Flaherty; lo presenta… como una reliquia auténtica del druidismo transmitido oralmente a lo largo de los siglos. Se dice que posteriormente se le utilizaba para la adivinación únicamente, y que se compone de 5 vocales y 13 consonantes. Cada letra tiene el nombre del árbol o el arbusto del que es la inicial (en gaélico).”

Agrega:

“Los nombres de las letras en el alfabeto irlandés moderno son también de árboles y muchos de ellos coinciden con la lista de O’Flaherty, aunque T se ha convertido en árgoma, O en retama y A en olmo.”

Dejemos abiertas aquellas interpretaciones sobre los árboles como símbolos, que Graves y Muñoz nos brindaron en su tiempo, reproduciendo un texto que di a conocer un 21 de marzo de 2011:

Robert Graves entendió el lenguaje poético como una forma de lenguaje mágico empleado en el Mediterráneo antes de la Antigüedad Clásica, que en forma codificada se celebraba en honor de la Diosa Blanca —la Luna—, también conocida como Musa. Para que surtiera efecto y perdurara el hechizo, el poeta jamás se casaría con la musa, es decir con esa Diosa, y así tendría efecto el lenguaje de toda poesía verdadera. Tal desventura del hombre está demostrada a lo largo de la historia de la creación artística, pues la mayoría de las obras [poesía, pintura, música, canto, baile, actuación, escultura, arquitectura, cine, fotografía], si no es que todas, han derivado de desgracias a causa de un amor no resuelto o que luego se malogró.

 

Chihuahua, Chih., octubre 9, 2012.

 

jueves, 4 de octubre de 2012

“Historia para hoy” – Mis puntos de vista


Reproduzco extractos de “Historia para hoy”, seis textos que acaban de publicarle a Héctor Aguilar Camín en Milenio Diario, que sirven como una especie de Ceremonia del adiós tras la cual toma un año sabático. Sólo haré referencias al primero y último, por razones de espacio.

 1.- Las transformaciones de México.

  Hasta 1982, México presentaba buenas credenciales de estabilidad y desarrollo. Era un caso exitoso de los llamados “crecimientos hacia adentro”…, con base en la sustitución de importaciones, el proteccionismo comercial y el intervencionismo del Estado….”
 
IMPRECISO: Desde 1972-73, la economía mexicana ya estaba siendo saboteada por Luis Echeverría. Éste decidió, con base en su incompetencia, destruirla desde Los Pinos con sus expertos que importó del “Cono Sur”, los ‘transterrados’ de Argentina y Chile. Le dio un puntapié a Ortiz Mena, el creador del Milagro Mexicano. Demolió las bases de estabilidad macro: precios, tipo de cambio, tasas de interés, en su delirio de gasto exacerbado, como recién lo hizo a su antojo Rodríguez Zapatero en España.


“A partir de los años setenta, cambiaron las reglas de la economía mundial. Se impuso una lógica de grandes cambios tecnológicos y flujos comerciales que desafiaban con su productividad las fronteras nacionales y las economías planificadas. Los países exitosos empezaron a ser los que podían crecer “hacia afuera”, exportando…”
 
PRECISIÓN: La Aldea Global emerge —no obstante Marshall Mc Lujan— a mediados de los 80. Entonces Karol Wojtyla incide en la caída de El Muro de Berlín, hace su arribo la Perestroika y Glasnost, y las telecomunicaciones se estrenan como tecnologías de la información con sus más acabados artefactos: el celular y la red de redes, Internet. En efecto, el mundo dio un giro de 180° y las mentes evolucionaron con las aportaciones de Vaclav Havel, Karl Popper, Humberto Eco, Chomsky, et al. Operaba en ciernes una modalidad revolucionada con base en las TIC's y la ciencia, la formación de capital humano a ultranza.


“México se ajustó a los desafíos de la hora. La crisis de 1981-82 tuvo un efecto irreversible sobre las finanzas públicas. Hasta ese año, casi todo en México estaba subsidiado y protegido de la competencia: lo mismo el capital que el trabajo. La quiebra de las finanzas públicas significó… el fin de un régimen político. La clase gobernante tuvo que plantearse lo que llamaron entonces un “cambio estructural”: reducir los subsidios y el proteccionismo, achicar el Estado, abrir la economía a la competencia internacional.”

EXACTO: El trabajo sucio lo realizó Miguel de la Madrid, pues ‘el compa’ de Echeverría, López Portillo, echó por la borda todo un sexenio con el que pudo enderezar la economía. Los echeverristas agraviados: Muñoz Ledo, Cuauhtémoc Cárdenas y su hijo putativo, López Obrador, desertaron del PRI. Aún sueñan con repetir la estulticia echeverriana del Estado absolutista, que hace más de tres décadas desapareció de la faz de la Tierra.

 
6.- La llamada del futuro.
 
“La economía del país presenta grados de concentración y privilegio que frenan su conversión en una moderna economía de mercado. Pero esa misma economía desigual acudió con eficacia a la puerta abierta por el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica y convirtió al país en un exportador impresionante, con una planta industrial moderna. Si se abren oportunidades de inversión en el ámbito de la economía interna, la estructura productiva dará también un salto para construir lo que le falta ganar: el gran mercado de consumidores de primera generación que hay en la población pobre de México.”

SORPRESA: Hoy todos ‘atinan’ a lo que debe ejecutarse sin dilación: explotar el apetitoso mercado interno. Más aún [y apenas empiezan a darse cuenta], irse sobre Centro y Sudamérica. Y lo que es fundamental, trabajar en inteligencia, invertir en ciencia y tecnología, formar capital humano, crear infraestructura donde aniden las ciudades del conocimiento [parques industriales-academia-funcionarios pensantes], en un grado que no lograron atinar las dos administraciones panistas, menos nuestros gobiernos locales: a comprender que, luego que se bajen del caballo o la troca, lean, se empapen de experiencias exitosas [Alemania, Corea del Sur, Chile], se rocen con ellos, se tomen una copa, se coman una vaca, pero que aprendan.
 

Chihuahua, Chih., octubre 4, 2012.

lunes, 1 de octubre de 2012

Casa Combate


Es lunes de octubre. El mes inicia, pero ayer mi vida dio un vuelco. Lo inútil de los pasos que el tiempo me ha acompañado dijo, no te mereces esa dama, está más adelante de cualquier intento por ubicarte en un grado de sensatez…, para su dignidad y mi vacío que no le fue dado compaginar. Diría con justicia: la inutilidad de aventurar vocación de poeta es más que evidente; la vacuidad se ciñe alrededor de estas letras que tampoco merezco. Desprovisto de sustancia, me desvanezco, me tuerzo y caigo ya sin rodillas, amorfo. Las palabras, insisto, no me pertenecen. Tampoco me es dado escribir la patraña, lo insulso, lo que suele leer gente inerte, a semejanza de los que ya partieron pero aún ocupan espacio que no les pertenece, y no se han dado cuenta. Cual fantasmas. No es hora de quejarse. Asumo lo que soy ¿Qué soy?. Pero ahí brota, por suerte siempre la maldita suerte el cuento que más injurias y aborrecimiento habrá de provocar. El poeta suele equivocarse al generar encono, no sólo belleza. Algún derecho me asiste, y por eso las letras harán su tarea. Recuerden: no son mías; en este caso, no me pertenecen. Limpio estoy. Déjenme en paz.

Así dice…

La música y los humos resuenan ahogados desde el interior de un tugurio donde la confusión iguala frases incoherentes, entre un español mal hablado y un inglés con más faltas gramaticales, pero mi deber consiste en decodificarlas previendo algún incidente. Alcohol o drogas pueden no significar en un ambiente hostil donde el mal rasero hizo de esa marginalidad la pauta que da vida y muerte, según sea el ánimo de Dios o quien se cree con ese derecho.

Veo a través de monitores a los cara dura merodeando la escena. De a poco nutren el congal; huelen, saben, se ven diversos; parecen o se creen diversos, más sus atuendos y perfil los delata: morenos, cabello brilloso y con su densidad milenaria desde que les fue impuesta una dieta para caer por su propio peso. Los años de la ‘Alta California’ tampoco procuraron embellecimiento, pues su paisanaje, recién avecindado, ignorante en el agravio y maltrato de la infancia, les dio por nacer sin suerte.

El cadenero de buena gana prefiere maltratarlos, antes que ceder a sus precarios encantos. Él, indio norteño, los desprecia, siendo que son a su semejanza, hermanos de tierra y desventura. Pero tiene una debilidad. La pianista y los acordes que una banda le acompaña, graduada en el más prestigioso conservatorio del patio trasero, toca melodías cachondas, y el tipo enloquece; le da por bailar, abandona su puesto, la puerta descubierta, la lacra se introduce y es entonces que mi secuaz, un gorilón de mi tierra, 1.95 de estatura, ojos de tigre, casi un gatito, pero montés, los agarra del pescuezo y los bota de una patada en el fundillo. Enseguida va tras el moreno y con sólo una mirada lo conmina a retomar su puesto de trabajo. Todas las noches es lo mismo. Enloquece cuando su cofrade conduce a la “fina y refinada audiencia” con su arte y sus mañas consabidas, su cigarro quemándole los dedos y un tequila que nunca le abandona. Nacieron el uno para el otro. Son bohemios, pero están perdidos en esa nube de humo; sólo las trifulcas los despiertan del soliloquio, el trance hipnótico entre tantos vapores.

Dos o tres personajes se suman a esa decadencia que por desdén adjudicaron a ese lugar impropio…, la “Casa Combate”. Está la fichera, una mujer de carnes amplias y frondosas, voluptuosa, entregada con medida para obtener del placer que ofrece las monedas que una a una darán fama a su bien ganada reputación de mujer difícil, por lo opulento de su talle y su cuenta bancaria igual de frondosa. Está el garañón, cuya estirpe dará de que hablar por años. Lo suyo son las mujeres fáciles y no tan dóciles; las que se arriman y se cobijan bajo su consuelo de padrote, las engaña aunque ellas adoren su estampa de cabrón, determinado; y con esa magnificencia nunca despreciable, esas damiselas hambrientas de golpes y ultrajes lo persiguen, es su guía. Saben que sin él la vida es menos que la patética jodidez que les acompañará hasta la muerte. También, por ahí, a veces escamoteado, un adonis muestra sus encantos, sólo disimulados, para que seres de toda grey se embelesen soñando un día adjudicarse ese fruto que no se vende, en ocasiones mostrado más nunca disponible. Y como no queriendo, un ser perplejo, ataviado a la usanza medieval, esparce aromas de incienso en un afán de redimir a esas almas impolutas, que no le hacen caso, mas él se esmera y ruega por ellos, por su salvación, en tanto la música cadenciosa le arrebata el único chance de cumplir lo que bien sabe está más allá de sus deseos.

La mujer del piano enloquece en el momento menos esperado. La cumbia cede y sin parpadeo se arranca con sonidos de barroco…, la rechifla se arma…, el mocetón sabe que es hora de cobrar con golpes al incauto. En un parpadeo, mentándoles la madre y escupiéndoles gargajos, verdes como sus ojos, los zarandea y luego arroja, sin un clavo, solazándose con el botín que le dispenso, por su lealtad de fiera, bien amaestrado. Lo eduqué de niño, le dije cómo comportarse. Nunca me alza la voz, de frente no suele verme, sabe que mi ira es incontenible, que con una frase lo desarmo y queda a mi merced, a mi grave designio, como me enseñó mi abuelo, un hombre de ‘fierros’, de Chihuahua, no tan alto, pero con una voz que enmudecía a presidentes y lacayos…, que para eso están, para servir y obedecer al hombre de “Los chiles tristes”. Así me decía.

Las horas transcurren en la “Casa Combate”. Igual, la música lánguida, exudante, o frenética e inverosímil, sea como desee y se le antoje a la diva de ese clan extraño. El cadenero, enfurecido porque le está vedado entrar a la sonaja. La mujer amplia y cachonda vendiendo encantos que nunca entrega. El garañón cogiendo por igual feas y más que feas. El hombre de la toga y sus sermones admonitorios, y aquél que no se vende, que está para que putos y lesbianas, mujeres de los colores que aquella urbe del pecado desean pero sólo ven, aprecien su belleza, y con ese antojo se queden.

Atrás de ese tinglado, un sombrío personaje se tuerce noche a noche, desde que en otra metrópoli aprendió a manejar los hilos de las marionetas.

Chihuahua, Chih., octubre 1, 2012.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Alianza del Pacífico y la quintaesencia

México, Colombia, Perú y Chile suscribieron en junio el Acuerdo Marco para el establecimiento de la Alianza del Pacífico, encaminada a una integración regional.
"La Alianza del Pacífico busca una integración que va mucho más allá del libre comercio, porque… permitirá el libre flujo de bienes, servicios, inversiones y personas”, dijo Santiago Piñera, presidente de Chile. “Adicionalmente, busca la integración física en materia de infraestructura y energía", así lo reporta Andrés Oppenheimer en El Nuevo Herald, junio 9, 2012.
Considera, Oppenheimer, que estos propósitos de trascendencia hemisférica se asemejan a los de la Unión Europea; e incluso, el nuevo bloque firmaría un tratado de libre comercio con ASEAN, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, formada por 10 países, entre ellos Indonesia, Tailandia, Vietnam y Singapur. ASEAN, a su vez, está negociando acuerdos de libre comercio con China, Corea del Sur e India.
“Asimismo acordaron… eliminar las restricciones de visas para los ciudadanos, y crear un sistema universitario en el que —como ocurre en Europa— los estudiantes podrán estudiar en cualquiera de los países miembros del bloque.”
Si México, por sí sólo, no tiene la capacidad para exportar manufacturas en gran escala a los gigantescos mercados asiáticos, este mecanismo con los países del Pacífico Latinoamericano permitirá crear cadenas de producción y negociar acuerdos de comercio de manera conjunta.
Aquí es donde a Chihuahua se le presenta la oportunidad de reorientar su estrategia —si es que la tiene— para impulsar sus capacidades de producción y exportadora, invirtiendo en la quintaesencia.
La ‘quintaesencia’ deriva de lo que señaló Gurría, Director de la OCDE, cuando le entregó al gobernador Duarte el estudio territorial para nuestro estado, a principios de 2012 [que coincide con mi ensayo: El Sector Terciario y la Economía del Conocimiento http://luismendozalara.blogspot.mx/p/sustentacion-de-reforma-i-d.html)].
“Chihuahua se encuentra en un momento definitorio. Requiere de una transformación profunda… ya llegó el momento de construir un desarrollo endógeno fuerte, estable, limpio y duradero. Un desarrollo local basado en la calidad del capital humano, en un estado de derecho sólido, en el emprendimiento innovador, en la ciencia, la tecnología y el crecimiento verde… Para ello, la promoción de un modelo basado en la educación de altísima calidad y de un sistema estatal de innovación resulta fundamental... Esa es la única forma de lograr el desarrollo..."
De ahí que subraye que “no debemos perder El Norte”, aunque en sentido estricto El Norte ahora es El Sur. Que de lo que está exprimiéndose a la minería, se canalice una fracción sustancial a educación, ciencia y tecnología. Chihuahua es un estado con grave atraso en estas áreas fundamentales para su futuro. Ésta es la quintaesencia

Chihuahua, Chih., septiembre 25, 2012.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Los chiles tristes (Vol. 10)

La noche cosmo adquirió talla, soporte y estructura, de los pies a la cabeza, de “una pasión sufriente, muy enloquecida” que todo superviviente debe consignar como un daño menor —o una pecata minuta— ante tanto avatar que evidencia su casta de antihéroe. El Parque México no podría negarme dos horas de sueño, 15 de amanuense y el resto malgastado en tragos y corrección de espalda que aquella mulata de los caminos del sur me propinaba de buena o mala gana —difícil saberlo—, con sus cambios de humor insoportables, si no fuera por su hermosa estampa, erguida, atlética, de sangre africana, indígena y quizás algo moruna. Extraña mezcla: cabello negro abundante, largo quebrado, ojos entre orientales y moriscos, piel canela y labios finos, delineados en una bella sonrisa. Así era, ¿es?, Adriana. Tal vez los mejores o más intensos poemas le escribí a esa mujer que terminé perdiendo con gran dolor y amargura; claro, la pérdida irreparable de esos escritos inmersos en tanta pasión desmedida y conflictuada. Por eso quiero que estas líneas consignen cómo advertí la génesis de la noche cosmo, la ciudad abierta y abismal, profunda, en claro-oscuros, que sí te hace vibrar y te emociona, te estruje, te cimbra, te derriba, pero que siempre te da la mano —la más generosa— para que vuelvas a repetir tus mismos pecados..., de preferencia al lado de mujeres como aquélla... hermosa e irrepetible... loca.

 
En cierta ocasión, en una comida donde concurrían algunas de las rarezas que va acumulando la ciudad, entre músicos, pintores, actores, arte-zánganos, filósofos trasnochados, pitonisas, en todos los géneros que Dios permite —que no discrimina—, se me ocurre decirle a mi adorable aglutinadora de ese mundo tan dispar [locochón, se decía entonces], que ella me evocaba a ‘Madame Verdurin’, la célebre concitadora y patrocinadora en la aristocrática París de finales del novecientos de “En busca del tiempo perdido” [Marcel Proust], a lo que aquella fina audiencia, tan culta e ilustrada, reaccionó con disgusto creyendo que me mofaba. Por supuesto, nunca habían hojeado alguno de los tomos de la novela más importante en la historia de la literatura..., como también es considerada el “Ulises”, de James Joyce.

 
Pues ese era el micro mundo en donde un día apareció la tal Adriana, con su enigmática belleza, voz de terciopelo como toda flor de mayo, una Venus de noche que cuando se tiende (y saben a lo que me refiero) demuestra la razón para la cual fue concebida, pocas ideas, múltiples expresiones que no requieren vocalizarse, sensaciones al límite del placer de un ser que en su gestación confluyeron diversas razas, sangre, ritos, creencias, supercherías o ideologías, como usted quiera catalogarlas. Aún así, el ambiente que reinaba en esas tertulias era libre, desprejuiciado, abierto, apolítico, porque esos raros espíritus suelen estar desprovistos de confusiones que no tengan que ver con el placer, lo eterno lúdico.

 
Aunque también la fidelidad de los hechos obliga a consignar otros momentos cuando la noche cosmo asomaba aquí y allá, considerando el fiel parámetro de reencuentros con mi musa, nunca previstos, siempre deseados, las más de las veces fortuitos. Ella aún como economista formada en una Universidad neoclásica, donde la conocí, proveniente de familias europeas (española y francesa), políglota y fina en sus modales de una estricta, educada conducta conservadora (la española), tenía para mi bendición y usufructo personal el libre y fresco talante heredado del padre de ascendencia francesa; una “shulada de hombre”, tan extraña es la vida que en ocasiones incorpora tintes tele novelescos, pues nació en un poblado muy cerca de mis orígenes [siempre se sintió originario de la Santa Rosalía]... Decía, que esa educación formal, para un descendiente de la cultura sencilla, plana, desabrida, monótona que nos caracteriza en el norte del país, me cayó de perlas, porque aprendí los pequeños detalles que son imprescindibles en las actividades cotidianas de una de las más importantes urbes del mundo. Empero, lo valioso de aquella experiencia, como insinué, se dio en cierta ocasión en que un joven baladí, precario de mundo, la buscaba afanosamente y, nadie sabe para quién trabaja, aquella simple comparsa nos proporcionó a Patricia y a mí una noche de esas que son para recordar.

 
Lo primero, unos tintos en su magnífica casa que siempre le critiqué, porque para mis ojos, ya educados entonces, me parecía un museo como aquellas casonas afrancesadas del porfiriato. Era impactante, recargada de objetos, pinturas, luces, sofás, sillas y espejos, que fatigaban la vista. De su residencia, por iniciativa de este muchacho, nos internamos en los antros de la época, primero lo light en Insurgentes Sur con Valet Parking y otras comodidades. De ahí, ya entonados, iniciamos el verdadero descenso de la noche, que debo clasificarlo como una real ascensión a lo que mejor caracteriza al México que sabe y cala, arde..., Las Catacumbas, que al poco nos pareció insulso, por lo que tomamos rumbo a un lugar más denso, un antro cuyo nombre no recuerdo en la mismísima Colonia Doctores, donde siempre hay que atreverse, tener valor para saborear la especialidad chilanga: el danzón, la rumba, cumbias y salsa por todas partes, mujeres vestidas de colores inverosímiles y olores de fragancias difíciles de discernir, los ojos enrojecidos unos, con las pupilas agigantadas otros, adormecidos o afiebrados, dependiendo de sus consumos o fortaleza, pero ahí la neta era lo que podías palpar, saborear en cachondeos abiertos, sin miedo a trifulcas porque todos sabemos a qué vamos y no somos envidiosos, tampoco egoístas, menos limitados. Mi buen cuate empezaba ya a sisear y perder la forma estrictamente vertical, sería su inocente juventud, nutrición o capacidad de aguante, lo cierto es que ya en ese momento Patricia era toda mía. Desesperado, el chamaco sugiere irnos a terminar la noche, ¿cómo?, a Garibaldi, donde todo mexicano debe cumplir con ese requisito de nacionalidad proba y sin fisuras; total, ¿ya qué? Entramos al principal salón de baile con música diversa; no sólo mariachis, se supone y entiende, ya que también suena la música de tríos (por qué no) y bandas que se van turnando. Mi pobre cuate, la fiel comparsa de mi musa, empezó a caminar trastabillando entre las parejas que bailaban, todo aquello a su máximo, y de repente ya no supimos más de él cuando uno de los grupos toca la canción de moda de Los Bukis, “Tu cárcel”, y Patricia se levanta como un trompo y me conduce con sus hermosas piernas de antología casi al centro de la pista y yo ya no sé qué hacer, toda ella envuelta en mí, vibrando y absorbiéndome de tal manera que el sanitario se tuvo que transformar en sucedáneo para poder finiquitar ese baile total. Esta es una de las versiones dulces, amigables, redentoras de la noche cosmo. La noche de la Ciudad de México.

 
Podría concluir esta breve crónica apuntando que cerca de Reforma, a una cuadra del emblemático El Caballito de Sebastián, del lado de la Colonia Guerrero, afuera de un hotel de paso creí haber visto a nuestro amigo extraviado, y junto a él una muchacha flaca que sólo alcancé a escuchar que le decía: «Ni modo, “aquí nos tocó, qué le vamos a hacer...”», pero no tengo ningún derecho de inventar y menos aún, plagiándome a Carlos Fuentes en su final de novela, magistral, contundente, “La región más transparente”.

 
NOTA: Work in Progress de la novela: Los chiles tristes.


© Chihuahua-México: Eje del S. XXI.
 

Algún lugar de MÉXICO, a 24 de marzo de 2011.

Los chiles tristes (Vol. 9)

Cambio de luces. La velocidad adquiere otro matiz y relieve, y la respiración se desplaza de un tranquilo aparente a un éxtasis envolvente, en la noche de una autopista casi desierta que se inclina, segundo a segundo, kilómetros más, tierra adentro, hacia el Océano Pacífico con Maná como guía y acordes firmes dictando, no seas lento, vas encendido y pleno, después de haberte sometido a una rigurosa dieta española —lo más vasto que puedas digerir— y más tinto y tragos fuertes, ya que desde esa tarde un famoso huésped habita Almoloya de Juárez.

 
Open Road “Tú sabes cómo te deseo / Tú sabes cómo te he soñado / Si tú supieras que me muero / Por tu amor y por tus manos...” – claro y directo, duro y a la cara, embistiendo o tragándote el paisaje como lo has hecho siempre, ahora que te ha sonreído la fortuna de semanas privilegiadas [sin olvidar los textos a la Quinta Esencia]... te tomas un buen relax. Has huido de la urbe y avanzas en la noche cosmo y la musa a tu lado. Aprovechas también las circunstancias inéditas que vive México: una Historia Moderna cancelada; aunque primero, como un metal frente a su imán, son arrastrados por el espíritu de Quaunáhuac que promete un largo fin de semana. Pero es Toluca, una fría y desangelada ciudad la que divisas y evades a tiempo, para internarte en la maraña de caminos donde las Almoloyas están de paso, sólo para saludar, a manera de adiós, adiós, hasta nunca, y a darle vuelta a la página, a otra cosa mariposa..., Patricia se percata, su sexto sentido apela, ha visto el brillo extraño del animal, y sale volando un caballo a la vera del camino; más eso no importa, sabes que la gasolina se agota y vas franco, descendiendo a alta velocidad, poco antes de que amanezca para descansar en Ixtapa Zihuatanejo. “Pero tú ya tienes otro / Un tipo frío y aburrido / Un tonto que es un reprimido...”

 
Inner Circle. Dos años antes, el tema de conversación se había ceñido a examinar las raíces del pensamiento político mexicano. Don Jesús Reyes-Heroles ha ocupado la parte del análisis que todo mundo quiere incorporar, a sabiendas de que el ungido deberá ser experto en el ideólogo priista, pues desde hace unos años quien dirige la Nación fue adoctrinado por el más fiel y representativo discípulo del pensador criollo. El ‘Teacher’, brazo derecho de Don Jesús décadas atrás, hombre de todas sus confianzas, es ahora el cerebro que tras bambalinas diseña y opera el arte de lo posible. De ahí el requisito de tener muy claro y bajo absoluta comprensión, quiénes fueron esos liberales europeos, sudamericanos y de los albores del México independiente, cuáles sus obras y a quiénes enfrentaron, para a la postre haber redondeado el sólido e incuestionable Liberalismo [Social] Mexicano que Reyes-Heroles estableció como única vía hacia un perfil de largo aliento... Poca cosa.

 
No es extraño que “al día siguiente”, ya apoltronados frente a la playa, Patricia me pida, una vez más le platique de José María Luis Mora y su némesis, Lucas Alamán. Y más extraño aún, porque el automóvil quedó sellado e impregnado con la piel de caballo —que prácticamente logré esquivar—, hecho incidental (insignificante) para esos días aciagos (y otros, meses antes) que convulsionaron a México. Sabemos que Ixtapa es un lugar aburrido, y ahora sabemos que ese tema de conversación cedió paso a la noticia que marcó todo el sexenio de Zedillo, por lo que cumplida la hazaña, prestos enderezamos la nave y partimos al lugar de recreo por excelencia. “Cómo no..., no me digas que no...”

 
Por supuesto, ya relajados podemos escuchar música distinta que, si bien no encaja del todo con la costera del Pacífico mexicano, me permite reorientar el tema de conversación con quien jamás he perdido pausa, letra, sílaba o silencio, bendecida por la belleza e inteligencia que no ofende, contrario a la Doña [María Bonita], porque aquélla es además simpática y generosa. Win Mertens [Maximizing The Audience, Struggle For Pleasure], con quien tiempo después tuvimos el honor de platicar a la salida del concierto que dio en la Sala Netzahualcóyotl [Centro Cultural Universitario, UNAM], nos alegra el paisaje previo a una hermosa puesta de sol en el milenario Acapulco.

 
Entre los gustos sibaritas que se obtienen en el Puerto, ya de noche, además de cenar en alguno de sus restaurantes donde puedes apreciar la bahía más hermosa del mundo, es subirse a una calandria y solicitarle al conductor —hablando de caballos, perdón— un trayecto tan largo como sea posible. Con la brisa envolvente del mar, la cadencia del trote y los movimientos acompasados del carruaje, más la siempre discreta y recatada anuencia del “chofer”, te concedes la libertad que aún, sin proponértelo, el momento como un todo integrado y pleno termina por indicarte cuál debe ser el papel que uno y otra jueguen bajo el murmullo de las olas..., aprovechas los exóticos vaivenes y el resto corre por cuenta de la naturaleza, que siempre termina por imponer sus propias reglas. Por eso, Acapulco es Acapulco. No existe un lugar de mayor magia y embeleso en todo México...

 
Las musas y yo. Robert Graves entendió el lenguaje poético como una forma de lenguaje mágico empleado en el Mediterráneo antes de la Antigüedad Clásica, que en forma codificada se celebraba en honor de la Diosa Blanca —la Luna—, también conocida como Musa. Para que surtiera efecto y perdurara el hechizo, el poeta jamás se casaría con la musa, es decir con esa Diosa, y así tendría efecto el lenguaje de toda poesía verdadera. Tal desventura del hombre está demostrada a lo largo de la historia de la creación artística, pues la mayoría de las obras [poesía, pintura, música, canto, baile, actuación, escultura, arquitectura, cine, fotografía], si no es que todas, han derivado de desgracias a causa de un amor no resuelto o que luego se malogró.

 
No obstante, y como un consuelo, viajar te acerca a la inmortalidad [más, si tienes a Mertens orientando tus pasos...].

 
 

All saints revile her and all sober men
Ruled by the God Apollo's golden mean-
In scorn of which I sailed to find her
In distant regions likeliest lo hold her
Whom I desired above all things to know,
Sister of the mirage and echo.
Todos los santos la vilipendian
y todos los hombres graves
que se rigen por el justo medio del dios Apolo, despreciando a los cuales navegué en su busca   a lejanas regiones, donde era más probable encontrar a la que deseaba conocer más que todas las cosas, la hermana del espejismo y del eco.

 

La Diosa Blanca.- Robert Graves

(Fragmento)

 
NOTA: Work in Progress de la novela: Los chiles tristes.


© Chihuahua-México: Eje del S. XXI.

 

Algún lugar de MÉXICO, a 21 de marzo de 2011.

viernes, 21 de septiembre de 2012

De Chihuahua a Chile


[A Soco y a mi pecosita]
 
“Vámonos con Pancho Villa”…, qué mejor arenga esgrimida: solía escucharla hace cinco décadas en mi natal, ‘La Santa Rosalía de Camargo’.

Para todo norteño, y más siendo chihuahuense, era y sigue siendo una catarsis, sensación intrínseca de duelo y sanación por nuestro fracaso en tierras del Bajío, cuando esa pléyade de guerreros tenía todo para ganar.

No atendió el consejo de Felipe Ángeles, y así nos fue.
—Te lo dije…, obtuso, terco, endemoniado.
—Deja que ellos vengan: el territorio y la fuerza son nuestros.

De entonces a la fecha, Chihuahua da tumbos.
Lentos, obnubilados, decadentes (ni siquiera esto), pero líderes van y vienen sin dejar marca trascendida.

Bien a bien, Chihuahua no sabe cómo moverse, a dónde dirigirse. No está arraigado un consenso que oriente, porque tampoco han inquirido; porque sus cuestionamientos —ausentes— impiden disquisiciones y atrevimiento: las críticas (ellos, suponen), son mero parloteo. Léanse en la prensa; escúchense en la radio y TV (inexistentes)... Por cierto, ¿periódicos? ¿Ustedes conocen alguno que se publica aquí, que trasciende Jiménez o Ciudad Juárez?
 
Te lo dije: I+D es la fórmula, asociada a la formación de capital humano. Te lo dije: desarrolla el potencial de tu gente; invierte en infraestructura científica y tecnológica; endéudate, de ser necesario, para hacer atractiva tus ciudades, que están muy feas; dale aliento a los niños y juventud, no para que mañana obtengas votos…, es por el futuro de Chihuahua…, que en uno de sus sueños intrépidos El Centauro avizoró, él sin estudios, iletrado, pero con estirpe de futuro.

Lee lo que el líder de la nación está provocando: inversiones con Brasil, Chile y toda Latinoamérica; aseguramiento de la salud social, con Colombia, no exenta de otras cooperaciones. Prevé lo que en breve firmará el Estado mexicano: un ambicioso proyecto de comercio desde el Sur americano hacia el Pacífico asiático.

Oriéntate, “no pierdas El Norte” (no te nortees); aunque en sentido estricto El Norte ahora es El Sur. Pon a dos de tus chalanes a leer; no compres asesorías baratas; chihuahuenses inteligentes hay de sobra; cualificaciones están ahí desperdiciadas; métele lana: de todo lo que exprimes de la minería, canaliza una fracción sustancial a educación, ciencia y tecnología. Chihuahua es un estado con grave atraso en estas ramas esenciales para su futuro.

Hazme caso, por Dios…

Chihuahua, Chih., septiembre 21, 2012.