martes, 18 de septiembre de 2012

Tú y el Sol de junio - Diana 2012


martes, 21 de junio de 2011
Tú y el Sol de junio

Aquella mañana, un destello de luz abrió mi puerta.
Es Chihuahua —dije—, como tratando de capturar el momento incapturable.

Pero era un brillo de luz más intenso que el Sol de junio a vuela página.

El solsticio se apoltronaba, y más luces me salpicaron.

 Sólo alancé a decir..., balbucear —desperdigué estas frases:
 
 «Te ves hermosa. ¡Estás hermosa!»
 «Tienes una luz que me ciega y alumbra; no sé por dónde caminar»
 «Dame tu mano y ayúdame a caminar»
«No me sueltes»
«Tus ojos son mis ojos; tus piernas por donde yo transite, y me pierda en ti»
 
[Un año y meses después esa luz me abruma. Siquiera luces de sombra brindan ayuda, aunque 'vez a vez' más ciego quedo, en tu sabor como mujer de Sol. Chihuahua tampoco me deja. Aquella templanza de Anáhuac está a la espera, pero este Sol me enferma..., no me derrite, pero me tiene cautivo, preso. Inadmisible. No debo. Y como "un recado a la poesía", burlaré estas fronteras para apoltronarme encima de 'la noche cosmo'. Finalmente mi deber es deletrear y usar algunos números. ¡Déjenme!]
 

Chihuahua, Chih., junio 21, 2011
Septiembre 18, 2012.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Los chiles tristes - Entrada



Los chiles tristes

Un amigo me sugirió: ponle “Los chiles tristes”, y accedí.

 Heme aquí escribiendo los pormenores de una primicia, luego de hablar con la raza de Chihuahua, por supuesto, o de Monterrey, Veracruz, Morelia... o chilangos, qué se yo.

Otro amigo, sabio, me reconforta no sé por qué y agrega: «Luis, ve. ¡Ve!» Las letras no se me dan, y aventuro este periplo: ¿Qué? ¿A dónde?

A veces es preferible no apostar contra natura, aún cuando es la salida, casi costumbre y, que siendo así, se puede tornar en un perfecto búmeran. Algo típico nuestro. Don Rafael y Nacho son fiel reflejo de esa maravilla vital iberoamericana recreada por tantos cineastas y poetas de éste y aquel lado: un desgarramiento perpetuo. Ni qué decir de Sacramento, otro de los nuestros allende el mar. Íconos de la España que arrojó Franco.

Sí. Con quienes hablo son coterráneos, chicanos, de Asturias o las vascongadas; colombianos, argentinos, incluso gringos (por qué no). Pero Irlanda está en mi corazón, como la Colonia Obrera. Qué va… En lo dispar está la semejanza. La cerveza empareja.

Tanta variable dispersa es como aquel recuerdo del 84 que tan feliz me hacía.

Ese domingo del verano incierto

los momios indicaban sólo desventajas.

 
No era Orwell en absoluto. ¡No!

Más descorazonadora no podía ser esa fecha.

 Incluso, la ironía se fundamentaba:

 
¿Aún no tocamos fondo?

 

Pero sigo anclado aquí en el mejor de los escenarios de piedra, distraído y ajeno al impulso que el viento de la llanura un día me reveló: «La velocidad es la máxima ficción», dije contraviniendo a Octavio Paz. Y para dejarlo más claro, rematé: «La vastedad en Santiago me arrojó al bullicio».
 
Vislumbro dinámicas envueltas en esas palabras que esperan un mejor derrotero, más no absorto... ni en la memoria de otro ayer. No este ensimismamiento de frío estancado, petrificante, aislado... que golpea y ultraja a quien se atreve a vivir en ésta la ciudad más hermosa de América, la de argamasa y piedra como la llamó un poeta nicolaita. Así de  desagradable puede ser una ciudad-museo ―la Antigua Valladolid―, como también lo es Salzburgo a la que Thomas Bernhard designó como el sitio ideal para claudicar.

 En verdad, como Ionesco yo quiero admitir: “Nada me desalienta, ni aún el desaliento”. Aún cuando acepto sin culpas: “No sé quién soy; no sé qué es lo que hago aquí.”

 
Y en el largo periplo, la ciudad vacía:

una puerta se abría

y otra se cerraba.

 
Abierta al sueño en movimiento.

Cerrada luego del camino de Santiago.

 
Junio es un hecho a vuela página.


Frío, calor…, silencio, bullicio…, estrechez, vastedad…, estancamiento, velocidad…, control, desmesura... continúan a cada paso o colapso, caída y vuelo, galope y suelo…

 
Luces tenues... Silencio... Frescor.
 
San Ángel en tiempo de lluvias;
una casona de piedra,
y su plazoleta
al centro:
 
«Es la historia moderna de México»

 
De la cual tampoco podemos abstraernos: que estamos engullidos en material de deshecho y sólo unos cuantos se percatan, patalean, lloran insomnes: pobres arañando los márgenes, y sobras mitigan su miserable desasosiego. Al menos cuentan con Mozart, si acaso tienen suerte de sobrevivir los estertores del medio infernal que los aplasta. “Nosotros como quiera: los chiquillos”. Qué culpa tienen, ¿verdad?

 Anoche el mandatario procuró sentar las bases del nuevo año del nuevo milenio, podría decir que para un verdadero arranque del nuevo siglo mexicano, el más priísta entre los de derechas, como se dice allá. Somos plásticos a más no decir. Luces a cambio:

 
«El ardid del conocimiento hoy poco vale»
 
Magia lunar que vaticinó sueños recurrentes

hilando un juego, tejiendo su propio mito.
 
Ojos negros, cabellera negra...

 
Al parecer todo se hermana, incluso la belleza con el arte de lo posible.

Rescato de este avatar una misiva enviada en mi desesperación de sentirme inerte como un fósil, quebrantado en esta mierda de espera…
 

¿Cómo están, queridos chilangos?

Pues yo, inconcluso, frágil, decadente, insomne, postrado… pero con las antenas bien puestas; sombrío y absorto… avizorando movimientos, oteando y casi olfateando resquicios, pleno en sensaciones, no obstante ajeno esté y lejos de mis pasados trances etílicos; limpio, seco —muy seco (dry)—, delgado, aburrido, pálido y maltrecho, contento porque ganó España y casi la hace Cruz Azul; el PRI pitando, anticipándonos que estaremos pronto de regreso, nosotros los inteligentes, sencillitos y carismáticos. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?

Enderezando el tema, siento que se me está acabando el veinte —no las ideas—, y muy pronto reencarnaré o apareceré de manera espontánea en ese lugar sagrado que considero mi casa: la Ciudad de México. Y eso que no creo en Dios.

Sí, tarde o temprano arribaré sigiloso, lento, espichadito, pertrechado sólo con mis sueños, a darle fin a esta historia en la que el héroe (más bien, antihéroe) recupera su reino y todo vuelve a la normalidad (suena a cuento barato). Entre mis periplos, éste es el que más tiempo me ha llevado concluir, más escarnios en el ínterin he recibido y más jodido me he sentido (empieza a perfilarse como un cuento con más aristas, aunque patético). En verdad, es tanto el resentimiento que me embarga, que el simple hecho de tocar suelo en Zócalo o Insurgentes Sur representará una victoria de dimensiones insospechadas. Mi cuento sin épica (carente de…) es mío y de él quizá saldrán destellos que sí puedan algún día ser recordados. Estoy en eso y no me olvido.

 
Al final del día, los hechos son los que cuentan.

 
Porque los caminos de Dios son misteriosos...

jueves, 30 de agosto de 2012

Habemus Presidente

Sí. Tenemos Presidente. Aventuro esta declaratoria del TRIFE, inatacable e inapelable, mañana jueves 30 de agosto, quizás el viernes 31.

Ciro Gómez Leyva plantea que el texto del veredicto deberá abstraerse de conceptos éticos, porque cualquier silogismo restaría legitimidad, certidumbre. Que el Tribunal evite “darnos una lección de… moral pública.” Que sea “un impecable texto jurídico, de estricta legalidad.” [Milenio Diario, agosto 29].

Cobra relevancia la precisión esgrimida por el articulista de Milenio, en función de consolidar una presidencia lo más firme posible, pues le permitirá emprender las ambiciosas reformas estructurales y de orden político.

Tan es así, que Felipe Calderón aprovechará su último tramo de gobierno haciendo uso de la llamada “iniciativa preferente” [Leticia Robles de la Rosa e Ivonne Melgar; Excélsior, agosto 29].

Como señala el nuevo precepto constitucional que entró en vigor el 10 de agosto, Excélsior informa que Calderón presentará dos propuestas de reforma, una laboral y otra sobre rendición de cuentas de gobiernos locales, para que el nuevo Congreso de la Unión las procese antes de que concluya su periodo presidencial.

“Esta modalidad obliga a los senadores y diputados federales a procesarlas en un plazo máximo de 30 días naturales en la Cámara de origen y pasar a la revisora, donde tendrán otro mes para discutirla.

Así, los senadores y diputados federales deberán concluir la discusión de las iniciativas preferentes a más tardar el 1 de noviembre; es decir, 29 días antes de que concluya el periodo presidencial del gobierno panista.”

En otras palabras, el intenso debate entre las antípodas que discuten el México que deseamos, hará explosión este fin de semana con el “Habemus Presidente” y la apertura de la LXII Legislatura del Congreso de la Unión.

Con este movimiento combinado de ajedrez, seguramente ‘trazado’ desde hace algunas semanas por Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, se daría una señal del país que se quiere alcanzar, idea que parece confirmar la reciente declaración de José Ángel Gurría, Secretario General de la OCDE, en el sentido de que él está apoyando al equipo de transición de Peña Nieto para fortalecer sus propuestas de política pública. Lo expresó tras una reunión con el CCE. Así o más claro.

En consecuencia, resulta pertinente reconocer que en las últimas semanas, todo indicaba que las iniciativas de reformas estructurales [fiscal, energética y laboral] se lanzarían en un segundo periodo ordinario, en el 2013. Ahora, al menos en lo que concierne al tema laboral, está por canalizarse bajo un sólido sustento legal: mediante una “iniciativa preferente”, también obligatoria para los legisladores…, e inapelable para su atención, y con fechas perentorias.

 

Chihuahua, Chih., agosto 29, 2012.

jueves, 17 de mayo de 2012

CARLOS FUENTES: ITINERARIO HACIA LA INMORTALIDAD.

Carlos Fuentes nos deja un vacío. Su imprevista y desafortunada partida me lleva al extremo de la ficción fílmica que Martin Scorsese nos ofrece en una especie de consuelo en The Departed, y sólo atino a consolarme sabiendo que Sergio Pitol y Jorge Volpi están presentes.
Ayer saltaron mis recuerdos sobre su obra literaria, la que me importa y sé que vale y cuenta en su viaje a la inmortalidad.
Escribí una especie de réquiem al creador de la frase, “querido (e) lector”, que en Cristóbal Nonato sembró insidiosamente. Él me heredó una visión sobre aquella vieja casona que perteneció a 'Artemio Cruz', y que solía verla en mis nutridas andanzas por Coyoacán, por supuesto imaginaria pero tan real como ahorita la veo, quizás en la calle Francisco Sosa; y que evocaba siempre en mis paseos por la bahía más hermosa del mundo, llevando conmigo ese memorable libro, novela ejemplar del Boom Latinoamericano.
Mencioné también que en mis “Chiles Tristes” utilicé la evocación de 'Gladis García' afuera de un hotel de paso, citando:
“Que cerca de Reforma, a una cuadra del emblemático El Caballito de Sebastián, del lado de la Colonia Guerrero, creí haber visto a un amigo extraviado, y junto a él una muchacha flaca que le decía: «Ni modo, “aquí nos tocó, qué le vamos a hacer...”», pero no tengo ningún derecho de inventar y menos aún, plagiándome a Fuentes en su final de novela, magistral, contundente, “La región más transparente””.
Otro momento que hoy rescato tiene que ver con un “trayecto a una agencia de viajes en Paseo de la Reforma, perímetros de la clásica Zona Rosa..., sería por la sensación y espíritu bohemio que por décadas destiló esta área turística y que José Luis Cuevas y él, en un café que hace la esquina de Hamburgo y Génova le confirieron dicho título; sería porque después de que nos entregaran los boletos de avión y luego de hacer reservaciones de hotel, nos iríamos a comer [mi musa mayor: su triángulo] al restaurant La Mansión a dos cuadras de ahí, o a alguno de los que dispones en la famosa calle peatonal, Copenhague..., sería por un descuido de mi incontrolable movimiento de ideas, recuerdos, ocurrencia de citar datos..., que le menciono que también tengo pendiente un viaje a Cuba, «porque sería más interesante (visitarla) con Fidel aún en el poder.»”. Mi viaje a Antigua, Guatemala…, luego.
Sin embargo, hoy sólo quiero hacer uso de esa entrada de novela que marcó la ascensión de las letras del llamado Boom Latinoamericano donde se congregan Carpentier, Onetti, García Márquez, Fuentes, Cortázar, Donoso, Sábato…, y antes de ellos Rulfo.
“—Cuatro—, dijo el Jaguar”, así inicia “La ciudad y los perros”, novela que habría de catapultar a Mario Vargas Llosa como el mejor narrador iberoamericano.
Cierta ocasión en la librería Gandhi brota un tumulto porque entre sus clientes aparece Gabo y todos se arremolinan ante él. Me le acerco llevando conmigo una novela de Fuentes; me disculpo y le pido que me la autografíe. Su estatura de creador es tal que accede a hacerlo a nombre de su querido amigo.
Pero el más sentido homenaje a Faulkner —y de paso a Fuentes— podría ser el que en cierto verano ardiente en Madrid, a un Onetti descosido lo levantan de su encierro envuelto en humo y alcohol para entrevistarlo, y a regañadientes deja entrar al intruso en su aposento oscuro y sofocante, diciéndole: “Sé que no se lleva bien el tinto con este calor, más debo tomar algo para poder hablar”; a lo que su referente, de manera por demás inoportuna, le increpa: “¿Qué opina de Faulkner?”; y éste, malhumorado, le contesta: “¡Absalón, Absalón!”.
¡Absalón, Absalón!, de William Faulkner, casi mi novela preferida. Difícil olvidar este sentimiento en medio de tanto placer. A medida que se desenmaraña la madeja de la familia— la dinastía de los Sutpen—, los trazos de Brandemburgo se van aproximando al hilo del relato, y llega un punto en que se confunden y ya no puedes diferenciarlos, se necesitan uno a otro para que fluya la armonía, letras y notas musicales que estoy seguro Faulkner nunca buscó —él tan dado a las yuxtaposiciones—, en esa simbiosis sólo auspiciada desde la cualidad del arte que crea imágenes en razón de no haber sido previstas, lo que le distingue de la abstracción matemática y de la innovación...
Carlos Fuentes en su momento señaló que “todos venimos de “El capote” de Gogol, y después y seguidamente de aquella novela enigmática, extraña, complicada, revuelta, oscura, incomprensible para casi cualquier lector que ose, intente cuando mucho, leerla.
¡Absalón, Absalón! hoy Fuentes la relee, y a su lado, por supuesto, El Quijote.

Luis Mendoza Lara
Chihuahua, Chih., mayo 16, 2012.

jueves, 1 de marzo de 2012

Un sol bajo un desierto

Soñé “siglos de piedra”
Y no me equivoqué
Ahora en el desierto
Mi sangre llueve
Me veo en un viñedo
Mis labios huelen
Un sol que sólo el sol
Postrado
Sueña con tus labios

Tus piernas también arden
Acaso sin frío
Un invierno cálido
Que mañana dirá
Estás equivocado

Cierto. Así sí
Te duele cómo
Esos labios arden
Magullas tu espera
Más te duele
Pero terminas inerme
Desesperada bajo un calor
Ardes sin saber qué te duele

Desconfiada, intentas un grito
Sólo una lágrima recorre tu esperanza
Pero no sabes bien a bien
Que tu dolor te alcanza
Y quisieras gritar
No puedes; callas y sollozas

La piedra vuelve a girar
Estamos en Paz
Aparente
Sigues dolida, atribulada
La poesía o palabras
A ti no te saben
El desierto no habla
Gira y susurra
Aúlla, no canta

El sol vuelve
Su marcha está
Casi quieta.

Chihuahua, Chih., marzo 1, 2012.
Luis Mendoza Lara

lunes, 27 de febrero de 2012

Una expresión sin rostro

Una expresión, sutil, deja trazas de un mañana que se disipa.
Es más que una turbia tristeza que asoma apenas, más no deja dudas.
Fin de una época…, nunca la vi de talla perenne.
Anticipé falsos cimientos, desmoronamientos, fragilidad, vacío.

Pero el hueco no es nada, porque nunca contuvo la esencia.

Sabía de su límite, de un perfil sin rostro, de líneas en titubeo.
Sí, la esquiva expresión de no pertenencia.
Y de modo irónico, lo hirsuto asoma para dejar en claro, el cero, la nada.

Símbolos entrecruzados: un viento que sopla; la llanura del encanto.
En medio, días perdidos se estancan y crean un promontorio.
Es la idea menos creíble de una forma que no tiene aristas.
Sin embargo, está ahí difuminada, estorbando.
Inútil, yerta; ni siquiera una pesadilla.

Sí, es de mañana, pero la noche no deja de terminar.
La tarde tampoco dirá nada hasta que la luz advierta que por fin claudicó.

Se borró el estorbo; el viento sirvió de ancla en el paisaje.
Y lo agreste evidenció soledad pura que limpia el alma.
El alma sí cabe en la soledad; el vacío y la duda contrarían.
La soledad te llena, incluso es vida.

Para un rostro hirsuto que expresa que no tienes nada.
Siendo tú, ya tienes de dónde agarrarte.

Un mañana que se disipa, queda pasando de lado, está yéndose.

Chihuahua, Chih.; febrero 27, 2012.

jueves, 2 de febrero de 2012

Me balanceo

Es la línea sinuosa por la que balanceo mis pasos.
Haciendo giros cada que debo, y me sostengo
ante unos labios —ya de frente me hacen firme.
Y avanzo, más no siempre aclaran mi destino.
Sus ojos, su caminar y aroma indican cuánto
por esos giros pierdo rumbo, y el precipicio…
Objeto soy, me desarma sin hablar.
La veo y callo, me marca la línea de sus labios.
Creo anticipar qué viene luego.
Trastabillo, derrapo casi a su lado.
Pero algo me sostiene.
Su sonrisa clara, irónica en un dejo,
limpia sin recovecos, firme.
Como palabras que sólo una vez se dicen.
Ahí está ese brillo de primavera.
Me empuja sabiendo que llegar,
no cuenta;
está entendido.
Sus labios pueden no decir,
aunque sabemos
está de frente y me encamino.

Febrero 2, 2012.
Chihuahua, Chih., MÉXICO.
Luis Mendoza Lara.