lunes, 18 de marzo de 2013

EL DESTINO MANIFIESTO II

Van de bajada. Seré yo y lo voy a hacer. EEUU es mi propiedad. Dirán, está pirado. Y sí, estoy en mis días, aprovéchense.
Diez, veinte, cuánto dan a que caen en mis garras, mi México, será de mi entera necesidad y deseo. Cuando lo diga, se van a supeditar. Qué Bolívar o Juárez. Pancho Villa y su decisión, es él.
Me van a querer, me van a amar.
Para qué quieren lo que no conocen, la estupidez. Son lo que decida, y son abajo, eso que diga.
My fellow citizen, mis queridos huéspedes, mis adorables brutos. Míos.
Al parecer, saben. Espero me agradezcan, manejo justo su concepto, pero yo antecedo, soy historia, antes de su democracia ya era, temprano, los puedo educar y me lo agradecerían, sin saberlo, sin necesitarlo, están en mi férula.
Pero serán de mi expresión, de mi talante. Se joden. Soy el destino manifiesto reloaded, todo en su lugar, sabrán que los quiero, me los quiero chingar, en buena onda, y les va a gustar, todo en caliente, más lo agradecerán.
Seguro mi deseo y mi determinación, les va a fascinar, no son pendejos, y les gusta el huevo ferviente, o séase el de un mexicano adorable. Los quiero, pero ya saben dónde.
Es importante y deseable que vivan en armonía conmigo, es la historia del S.XXII, lo que hará de ustedes su martirologio, su descenso. Vamos a trabajar, eso es lo único que les ofrezco.
En armonía. Les daré trato amable.
DESTINO MANIFIESTO II.
MENDOZA, MARZO 2013 (QUE LES DUELA).

domingo, 17 de marzo de 2013

DERECHO DE PORTE

Llego a Guayaquil. El portero me advierte: de aquel lado no puede caminar. Era la señal.
Veo un indigente en su baño, limpiándose. Avanzo. Es mi día. Estoy de suerte, las chamacas husmean, belleza tropical, justo en el Ecuador.
Sigo las recomendaciones al pie de la letra, y más avanzo. Todo gira y sonríe, estoy como siempre, mexicano abierto, mi amigo envuelto en ese confort, me aventuro. Busco una Bohemia, daría mi vida por una sabrosa cerveza mexicana.
A regañadientes mi edad entonces hace milagros. Después, mañana una ecuatoriana gemiría, “Luchito”, y este androide en su trajinar, no tiene otra obsesión que recrearse como cualquier parroquiano en un Sanborn’s, dulce palpitar con una vieja, quien sea, pero que sea, con cierto olor, algo de mi tierra, mi dolor.
Es segura mi desesperación, diez días sin beber mi cerveza nacional, ausente de esas barras con mis agitados coterráneos, bucólicos, embebidos en su peda, podridos, jodidos por siempre, pero felices. Acólitos alcoholizados, rezando, pero buena gente.
En su ocasión, el embajador, lo dije, me preguntó: “¿Está abierto el Cardenal Mendoza?”. Mi hermanito, casi inteligente, había degustado y sobrevivido. Ya no. ¿Dónde quedó?
Avanzo por la calle prohibida, ecuatoriano yo, encubierto, mexicano per sé, muy mexicano, pero no se dan cuenta, camino, y avisto en mi ceguera, a la cual nadie sabrá acaso mi trajín tambaleante que no puedo comportarme fijo, miope, más mis oídos protegen ese desvarío, y huelo, casi huelo como mis antenas me lo permiten, la panocha, pero son muchas, me pierdo, esos aromas me atrofian, ya no sé para donde girar, una ciudad que me ha embrujado, es Guayaquil, el Ecuador, es debajo de los Andes, debajo de sus nalgas, malgastado en una edad cuando todo se me da, una perfecta niña de diecisiete.
Me vuelvo a equivocar. Es mi sino. El olor es mi cerveza Bohemia mexicana. Muero gustoso. Mañana parto a Las Galápagos.
Mendoza y yo…, marzo 17, 2013.

viernes, 15 de marzo de 2013

EL MAESTRO

Here we go

“No me puedo apoltronar”, sentencié casi de niño. Cincuenta años luego, vistiendo letras, encubierto [nadie sabe de mí], mejor policía no podría ser, estoy a la deriva, superior a mí…, entonces, haciendo la diferencia, corrigiendo, soportando la mediocridad, estoy aquí… Me la deben.
Dije de antaño: “Ellas viven por mí”, y en parte —nimia e insuficiente—, ellas me depositan sus favores, para quien supo de sus adelantos, gustosas están. Por eso este relato; súfranlo y vívanlo…
Va…
—Joder, a más no poder, dice mi discípulo chilango.
—Qué te duele, puñetas. Tan feliz que eres. Tú y tus comodidades, y en cada mamada estás que no cabes, puteándote con tanto culo.
—No aguanto más a esta culera…, es muy pinche, ya no la soporto, me harté de sus chingaderas. ¡Méndiga vieja!
—Pues mándala a la verga. Lo más pendejo es vivir con un adefesio a la que ya no se te antoja cogértela. Ya no se te para…, o, ¿aún te late la puta?
Y se encabrona —No es puta.
—Lo es. Yo me la cogí, y lo sabes (y muchos).

---

Vinicius me dijo: “No hay mujer que sea fea viéndola por donde mea”.
Invento. Mi amigo Moraes dijo, “Mientras tenga lengua y dedo, no hay mujer a la que le tenga miedo”.
Con ello, mi mejor deseo para quien quedó en desgracia.

---

Los chihuahuitas, pequeños, per sé, igual siguen en su onanismo…

---

Otro, éste de Orizaba, moderado y atemporal, rezado, españolete, graviente…, dislate, en toda su calamidad de mostrarse acreditado ante Dios, a regañadientes diría (muy a regañadientes):
—Qué hueva.
—Que se chingue, le respondo.
Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo.

---

En verdad, adoro la inteligencia del sur…, como diría Borges: “El sur”.
O como dijo el otro: “Vinieron hasta el fin del mundo por mí”.
Méndiga inteligencia…, la cual no a todos convence.
Pero, cómo medir tiempos y notas, cómo ver que estamos hablando con el lenguaje de las letras y los números del XXII, a sabiendas de haber regresado.

---

—Te lo dije.
 En su dolor no cabía esperanza. Casi muere.
 Una puta chihuahuense le dio vida.
—Estoy dentro de ella, Maestro, y al tiempo que me bajo, gime, me arroba, y más me implora; mi lengua la embrutece. Cada vez más puta, y cada vez más caliente…
Prosigue en su deliquio…
—Sí, aprendí a coger. He aprendido…, me agradeció.
—Soy tu maestro. (Tenue, advertí, sin que me escuchara.)
—Espero hayas aprendido…

El maestro sentenció.

Mendoza y yo; marzo 15 de 2013.

sábado, 9 de marzo de 2013

Alta traición

Hoy quiero rendirme ante un poema, porque me atañe. Sé que está entre los 10 mejores de la lírica nacional.
Acaso esa hueste venezolana podría leerlo. Entonces, Bolívar tendría discernimiento del efecto rambersé  que abonaría al espíritu, prohijándole a él y a ellos, no el dolor del búmeran; la tranquilidad y el sosiego. [Sencillo prever sus calamidades en puerta.]
Empero, no es la patria de El Alma llanera la que me tiene en este remedo de susidio. Es la “alta traición”.
Resulta que el gran JEP (José Emilio Pacheco) escribió el poema de ese título, y cierta ocasión lo usé como leit motiv: cayó cercenado el traidor. Y para dejarlo más claro (sic.), aduje: nadie puede ocasionarle daño al proyecto transexenal. Luego ‘La Historia Moderna’ deambuló dejando rastros de inmortalidad. Sólo rastros.
Son 14 líneas, pero bastan. Es intachable, como lo es “Pedro Páramo”, la novela perfecta del S.XX.
Se lo dije. Se lo advertí. La admonición fue tajante: “el desapego de la inteligencia” [léase “Vértigo”] no implica renunciar al talento, eximirse…, y luego la plañidera de que “no entendí”.
“Ya qué”, diría un amigo chilango…
Deletrea José Emilio (quien vive, en plenitud): “No amo mi patria / Su fulgor abstracto / es inasible / Pero aunque suene mal / daría la vida /… / por… /…tres o cuatro ríos.”
Ya qué…
Mendoza | Sábado 9 de marzo, 2013.

martes, 5 de marzo de 2013

VÉRTIGO

La saeta, lo instantáneo, el vértigo... La cruz cósmica: inteligencia con desapego. No va como réquiem; y sí, su voz y fortaleza heredadas de un clarín de órdenes dicta: falta brillo, carecen de fuero, la urdimbre ausente. Así como esa cruz, está la noche cosmo, a miles de una vastedad que sólo a este personaje atañe. Bye, bye.
—Esa mujer huele en la mañana a ansiedad, nerviosa, despegando sus piernas largas y un saludo a veces imperceptible. Quiere decir algo más, y le queda en una sonrisa una disculpa por sus limitadas expresiones orales. Es que su talle en movimiento la delata, se traba.
Es lo que pienso cada mañana cuando se acerca y ya viene muda, abatida.
Hoy esbozó una sonrisa que el vértigo de sus sensaciones no frustró del todo. La suerte está de su lado, al menos durante esos segundos en que puede recibir algo a cambio, digamos un acercamiento a su mirada y el agradecimiento de haber vencido sus límites vestidos de pudor, de una emoción soterrada.
Difícil aventurar su comportamiento en la intimidad; cualquier aventura se antoja, de esa fragilidad, de esta mujer del desierto. No me engaño, a mí también me turba eso en ella, que es ajeno a la displicencia, aunque parezca desapego. Su cruz difiere en sus consecuencias; está sola, envuelta en una caída que parece irremediable.
También desconozco si habré nuevamente de ocuparme de esa extrañeza. Sólo espero que la perspicacia, mi malicia, no me abandonen.

sábado, 26 de enero de 2013

SOPLAMOCOS


Que 4 de cada 5 mexicanos están indignados con la liberación de Florence Cassez. A esos 85 millones de mexicanos les propinaron un soplamocos porque desconocen o no saben respetar la ley.
 
Que si tampoco lo sabían, que Marcelo Ebrard fue uno de los contados ganones de ese affaire. Este picudo chilango le procuró abrigo y confort en el Penal de Tepepan a la hoy diva, “La Juana de Arco” rediviva. Pues como no, él de ascendencia francesa, frente a su rival, autóctono, ese chamaco de sangre purépecha. Soplamocos a Calderón, pero salvedades y bienaventuranza para los clientes cautivos de la justicia mexicana. ¡Uf! Un respiro para esos 85 millones de paisas que se hacen bolas, que pasmados quedan sin saber dónde quedó la “güerita”…, perdón,  la bolita.

Que en Pachuca y en la Ciudad de México se edifican las bases del futuro: la Ciudad del Conocimiento en “La Bella Airosa” y la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación en la “Ciudad de los Palacios”, formarán capital humano aplicado a la actividad económica generando agregados sustantivos en productividad y consecuente expansión de la competitividad de las empresas. Nuestro gobernador sabía —desde su campaña— de esta modalidad irremediable denominada “Economía del Conocimiento”. Hoy la gente del Valle de México [Hidalgo, Estado de México y DF] gobierna al chihuahuita. Soplamocos inteligente. ¡Ponte avispa! ¡Alza las antenas! ¡Consulta —mínimo— el tarot!

Que el portal de la UACH es un galimatías. Peor, una entelequia. La he accesado desde hace tiempo y no sirve, como tampoco sirve esa obsolescencia que llaman “Heraldo de Chihuahua”. En seis décadas no ha madurado; pero eso sí, todos lo leen para estar bien informados, dicen. Como sucedió con Darwin, sus postulados científicos triunfaron luego de la muerte de sus detractores, así ese remedo de periódico desaparecerá una vez acontezca el ‘departed’ de sus 30 lectores…, 29, 28… Un soplamocos menos cruel sería que Grupo Milenio, El Universal o Reforma crearan, de esos despojos, un periódico real.

Que Monterrey cuenta, entre otras curiosidades, con El Sistema Tecnológico, el ‘Tec’, con posiciones en EU, España, Centro y Sudamérica, que por cierto fue comandado durante 26 años por un distinguido parralense, Rafael Rangel Sostmann. Como él, otros paisanos poseen cualidades de alta jerarquía. Soplamocos a quienes teniendo responsabilidad no sólo no auspician; suelen estorbar esas hechuras en potencia.

Para cerrar con broche de oro, un funcionario de la Secretaría de Economía me brindó (entonces) una primicia, que los “burritos” de Villa Ahumada habían obtenido la “denominación de origen”, algo así como la distinción que se le concedió al internacionalmente famoso tequila o al no menos famoso champagne. Existe “el burrito”, porque es de Villa Ahumada. ¡Que quede claro, aquí y en Francia, país de moda! Y qué, ¿le cobrarán regalías a Taco Bell? Pura faramalla, y soplamocos para los atávicos, sean jalisquillos, pipopes o chihuahuitas. De esos honores y dignidades deviene, ya sometidos, la humillación gregaria, con rezos y plegarias, nada que suene o parezca idea, fulgor, luz.

jueves, 27 de diciembre de 2012

REPRESALIA

Ni siquiera es aquel prolegómeno de una cabalgata en el condado de Yoknapatawpha; ni siquiera es la ecuación lacustre y estéril de este desierto; ni siquiera un "soplamocos" a un idiota que no acierta a entender un lenguaje nimio, primo, base..., de comprensión. Es el comienzo de esta "represalia". Va...

 Todo desdén inicia con una frase somera. Por ejemplo, un clásico: “La venganza es un plato que se sirve frío”. Empero, elegí, “represalia”. Significa satisfacer un agravio. No más.

Antaño siendo el menor, hubo algún aprovechado. El tiempo se cernió sobre ése. Otros con su egoísmo se desdibujaron, ni a fantasmas llegan. Los más, entre ellas mis tres generosas hermanas, me pertrecharon. Dios siempre las bendecirá. Lo anterior, para sentar un punto de vista…

Al elegir ese transcurrir interminable, a caballo, de aquellos personajes míticos de William Faulkner recuperando pasajes enterrados, ocurre esta sensación de shock. No está en mí abandonarme en tierras yertas, menos lapidándome encima de una bestia que me remite a la prehistoria. Soy hijo de las letras y los números; de la velocidad de alta tecnología; del pensamiento que extraje de los páramos de Santiago, su vastedad, la pérdida del sentido que no obstante me impelió a otear más allá.

Como hijo de la ciudad, mi arrogancia parece exacerbarse. Aparente contradicción. Debo guardar silencio, si es menester. Ser cauto, o como dicen en mi espacio capital, “estar a las vivas”…, “mañana a las ocho”.

Marcaré a una tipa, no en línea directa —Uf—. Ha desparramado mala leche, además de señero marchito, nula gracia, razón de su fealdad. No se le paran las moscas [a las moscas tampoco…]. Una mujer así está proscrita entre las leyes del Kama Sutra. Queda maldito aquél que ose un acercamiento, si ya fue advertido. Habría recibido esa amonestación, para luego perder el favor del alto designio: el derecho a amar, a coger, a ser dichoso.

Aquí es pertinente una salvedad: las admoniciones provienen de la cultura árabe. Pero combinado con la excelsitud de la mujer que merece ser recorrida toda (a la usanza hindú), arroja la demostración que tanto admiro: “Por reducción al absurdo”. No deja dudas. Estos orientales: árabes e indios, son reconocidos por su excelencia matemática. Aplica entonces mi decir.

Una piedra puede encontrarse luego entre pasos inciertos y ser tomada para un uso ulterior, insospechado. Es otra de las leyes que se repiten, porque nada es gratuito. De ahí que un escrito sea testimonio a pie del lector, y sus ojos ávidos son siempre recordados. Se siembra; se obtiene un fruto, y las miradas se ciñen una encima de otra.

Ser cuidadoso y controlado es trabajo descomunal…, si mi tarea es provocar para sacudir y entonces mover. El trabajo preciso y pesado no abona a la contemplación. Menos si se quiere emitir represalia para degustar un platillo frío…, en este amanecer, cuando Chihuahua sigue dormida, profundamente, en su circunloquio. Amnésica. Como piedra. Alguien la lanzará. Por favor, me avisan…

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Osama bin Batres y los 40 Al Qaeda


“Es noviembre, no se olvide, el momento que más hace girar los resortes del arte”, frase que acuñé hace 24 años, cuando despuntaba La Historia Moderna.
Aquella sensación contrastaba diametralmente con, “Noviembre, la más desapacible de las estaciones”, de Robert Graves. El arte de la política frente al arte poético: ambos se beneficiaban.

Sin embargo, por su condición dimensional —CSG fraguaba el gran salto a la modernidad—, aquella interpretación de finales del 88 con ésta de 2012, asemeja tan solo un vector (no lo poliédrico) que con el tiempo enardece a quien se le suele nombrar como un “tal-Iván”, una rémora de ojos saltones que clama venganza.
Dice ‘el pilluelo’, enfundado en su cariz de intolerancia: “Es inadmisible la forma en que Peña Nieto compró la elección.” Haremos desmanes en la toma de protesta del 1 de diciembre.

Pregunto, ¿nunca se cansarán?
Y en el mismo tenor, una tal Aleida Alavez (muchas “a”… ¿alemán totalitario con árabe intolerante?), vicepresidenta de la Mesa Directiva de San Lázaro, aseguró que “no hay condiciones de gobernabilidad para que se lleve a cabo el relevo del Ejecutivo”. Ese día su partido llevará a cabo acciones para evidenciar la ilegitimidad de Peña Nieto… “Somos 104 diputados…”, dijo, y amenazó que tomarán acciones de cualquier índole.

Están dolidos. Nacieron dolidos. El agravio lo cargan desde el inicio de los tiempos.
Esa dolencia y bilis se han mezclado en un drama exacerbado, y siendo nuestro pasado una leyenda elaborada para distinguir el bien del mal, españoles frente a indios, poderosos respecto de jodiditos, las medias tintas no caben.

Así se dieron a la tarea de crear su propia universidad —la UACM—, un remedo de centro de estudios superiores con forma de “patito”, totalmente controlada por los morenazos —de ‘MORENA’, último engendro—, que ahora se aprestan a desmantelar al PRD, y a agarrarla contra Mancera, Ebrard, los ‘chuchos’ y todo aquél que no comulgue en su Santa Iglesia.

¿Querrán también fastidiar a la nativa del Tepeyac?
No obstante, un hecho insólito para su frágil entendimiento los ha enrevesado al colmo, esa muina con la que deambulan y arrastran para solazarse en su desencanto: EPN estará en Palacio Nacional; sí, en pleno Zócalo, luego de asumir el poder en San Lázaro.

Sí, en el lugar sagrado de esas almas piadosas, cobijadas por su Mesías Tropical, rodeado éste por sus talibanes, su hombre de “las ligas”, y la superchería a la usanza nazi o la creencia de que “yo soy la verdad”, y ustedes arderán en el infierno.
¡Válgame Dios!

 
Chihuahua, Chih., noviembre 21, 2012.

jueves, 8 de noviembre de 2012

VUELTA DE TUERCA: CONTROL PRESIDENCIAL

Desde que un priista se perfilaba para recuperar la presidencia de la República, recordé el férreo control que antaño se ejercía sobre los gobiernos estatales.

Por ejemplo, Carlos Salinas destituyendo gobernadores a diestra y siniestra.
 
Desde que regresé a Chihuahua hace tres años —más de tres décadas de ausencia—, observé lo que antes había registrado en dos estados disímbolos: Veracruz y Michoacán. En el primero, el poder virreinal de Fidel Herrera; y la impericia de Leonel Godoy o el poder supremo de la dinastía que heredó Lázaro Cárdenas Batel, en el segundo caso.
En efecto, al arribar a Chihuahua vi cómo se había perdido la disciplina que creí ejercieron mandatarios como Óscar Flores Sánchez y Patricio Martínez, fuera esa creencia por lecturas desde la metrópoli o por mis cortas estancias en mi tierra de origen.
Observé desorden y apatía, ciudades apagadas, inseguridad flotando en el aire, desempleo, desconfianza y miedo ante el precipicio.
Como marco de referencia, un presidente que había perdido la brújula por su insensatez frente al crimen organizado; que había precedido a otro que de estadista sólo entendía el derecho —su derecho— de usar sombrero, hebillas y botas vaqueras, y soltar la lengua cuando se le ocurriera. Ese abandono y desolación que infligió el centro —la médula de la nación—, allanó el camino para que algunos mandatarios estatales hicieran su agosto, provocaran desorden en las finanzas, facilitaran la corrupción y fueran infiltradas sus administraciones por los malosos.
Sí, cuando entreví que un priista retomaría las riendas de la nación, lo primero que deduje: se acabó tal displicencia. Ese poder omnímodo que antaño se ejerció desde el centro, ahora se reforzaría debido a la intensa competencia entre los partidos políticos y la facilidad con que se ventila hoy en día el quehacer de la cosa pública.
Y en una especie de fortuna, compañera de los tiempos nuevos, llegó el expediente clave que regulará el control de las administraciones estatales, que evita la necesidad de ejercerlo en forma arbitraria por el jefe máximo del Estado mexicano.
La aprobación de la primera iniciativa preferente enviada por Calderón —reforma a la Ley General de Contabilidad Gubernamental— somete a los gobiernos locales a ese férreo escrutinio por parte del “Gobierno Federal, la Cámara de Diputados y la Auditoría de la Federación. Asimismo, tendrán que rendir informes exhaustivos sobre sus ingresos, egresos y deudas a la Secretaría de Hacienda ¡cada tres meses! Y de incumplir con la ley, los servidores públicos locales irán a prisión con penas de dos a siete años y multa de hasta medio millón de días de salario mínimo, o sea 31 millones de pesos.” [Véase, “Peña aprieta a los gobers (priistas)”; Rubén Cortés, La Razón, noviembre 8.].
Diría Perogrullo: Otra vuelta de tuerca, pero ahora aceitada. O lo que es lo mismo (casi), “Flojito y cooperando”.
Chihuahua, Chih., noviembre 8, 2012.


viernes, 19 de octubre de 2012

Tiempo de mi mujer, Camargo

Tiempo de reconocimientos. Tiempo de reencuentros. Tiempo de limpiar el espíritu y clarear el alma. Tiempo de retorno a “tierra santa”, como dicen mis paisanos.

Es tiempo de La Santa Rosalía, a quien tributo debemos los camarguenses por tener ese privilegio de pertenencia y más de protección, diría, divina, donde las tempestades no asolan ni los vientos arrasan. Que es lugar que lo mismo provee calor tropical y cierto frío de Septentrión, donde sus márgenes procuran alimento y la creación es más que un ritual de conversión a lo que deje marca, y el poeta esgrima con pinceles, vocalización, cincel, movimientos corporales y a veces letras para su estampa en el tiempo.
Es tiempo que renueva la promoción que viene en camino. Por ellos que mejoran y enderezan las obras que atrás, aquéllos dejaron huella: sobrios, inéditos, casi ocultos, pero bastante claros, en razón de esas trazas que hoy recuperan pasos nuevos de un transitar que sólidamente y seguros se reafirman. Casi un círculo, un soliloquio, una vuelta sobre sí mismo…, una tautología, es la vida que transcurre en un pueblo donde siempre hay alguien que crea y recrea con magia proteica, la vida.

Es tiempo de señalar la presencia determinada, activa, de ciertos personajes que recuperan la entraña de La Santa Rosalía de Camargo, y ofrecen entrega, pasión e inteligencia para que vibre, así sea por una horas, esta comunidad que a veces es necesario impelerla.
Es tiempo, sí, aunque suene extraño este ocurrimiento verbal. Pero no demerita el hecho de que sea una mujer brillante, testaruda, obcecada, amorosa de su tierra, quien comanda a estos disímbolos caracteres, quienes congregan a ese festejo mayor de cada año, este 20 de octubre, para dignificar su pertenencia y pertrechar a jóvenes que estudian en Chihuahua.

Sí, es tiempo de referirme a “la pecosita” y a su tribu denominada ACARACHI.
¡Buen provecho!

 
Chihuahua, Chih., octubre 19, 2012.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Árboles de Estanislao Muñoz

“…la leyenda del Ave Fénix, que renació de sus propias cenizas deja de ser leyenda cuando se dice que el hombre, a través de los árboles materialmente vuelve a la vida.” [Véase: “Árboles y cruces”, del Ing. Estanislao Muñoz Aguilar, publicado en “La Voz de Ayer y Hoy” el 15 de febrero de 2006, aunque data del 21 de febrero de 1949. Santa Rosalía de Camargo, Chihuahua, MÉXICO.]

Abuelo de mi pecosita, contemporáneo de ‘Pancho’ Pérez Mendoza, mi padre, seguro ambos compartieron al menos conversación y algunos tragos en la famosa cantina de Camargo, “Montecarlo”. El ingeniero Muñoz fue un hombre de letras y números, y entre sus principales aportaciones está haber plantado hectáreas de árboles, algunos de los cuales sobreviven en La Santa Rosalía o en tramos entre Saucillo y Meoqui.

Me motivó abordar ese ensayo por la cercanía conceptual con el estudio sobre el origen de la poesía, “La Diosa Blanca”, escrito por Robert Graves en 1948; sí, un año antes de “Árboles y cruces” de Don Estanislao.

Dice Graves:

“Encontré por primera vez el alfabeto de árboles: Beth (abedul = B), Luis (fresno silvestre = L), Nion (Fresno = N) en la Ogygia de O’Flaherty; lo presenta… como una reliquia auténtica del druidismo transmitido oralmente a lo largo de los siglos. Se dice que posteriormente se le utilizaba para la adivinación únicamente, y que se compone de 5 vocales y 13 consonantes. Cada letra tiene el nombre del árbol o el arbusto del que es la inicial (en gaélico).”

Agrega:

“Los nombres de las letras en el alfabeto irlandés moderno son también de árboles y muchos de ellos coinciden con la lista de O’Flaherty, aunque T se ha convertido en árgoma, O en retama y A en olmo.”

Dejemos abiertas aquellas interpretaciones sobre los árboles como símbolos, que Graves y Muñoz nos brindaron en su tiempo, reproduciendo un texto que di a conocer un 21 de marzo de 2011:

Robert Graves entendió el lenguaje poético como una forma de lenguaje mágico empleado en el Mediterráneo antes de la Antigüedad Clásica, que en forma codificada se celebraba en honor de la Diosa Blanca —la Luna—, también conocida como Musa. Para que surtiera efecto y perdurara el hechizo, el poeta jamás se casaría con la musa, es decir con esa Diosa, y así tendría efecto el lenguaje de toda poesía verdadera. Tal desventura del hombre está demostrada a lo largo de la historia de la creación artística, pues la mayoría de las obras [poesía, pintura, música, canto, baile, actuación, escultura, arquitectura, cine, fotografía], si no es que todas, han derivado de desgracias a causa de un amor no resuelto o que luego se malogró.

 

Chihuahua, Chih., octubre 9, 2012.

 

jueves, 4 de octubre de 2012

“Historia para hoy” – Mis puntos de vista


Reproduzco extractos de “Historia para hoy”, seis textos que acaban de publicarle a Héctor Aguilar Camín en Milenio Diario, que sirven como una especie de Ceremonia del adiós tras la cual toma un año sabático. Sólo haré referencias al primero y último, por razones de espacio.

 1.- Las transformaciones de México.

  Hasta 1982, México presentaba buenas credenciales de estabilidad y desarrollo. Era un caso exitoso de los llamados “crecimientos hacia adentro”…, con base en la sustitución de importaciones, el proteccionismo comercial y el intervencionismo del Estado….”
 
IMPRECISO: Desde 1972-73, la economía mexicana ya estaba siendo saboteada por Luis Echeverría. Éste decidió, con base en su incompetencia, destruirla desde Los Pinos con sus expertos que importó del “Cono Sur”, los ‘transterrados’ de Argentina y Chile. Le dio un puntapié a Ortiz Mena, el creador del Milagro Mexicano. Demolió las bases de estabilidad macro: precios, tipo de cambio, tasas de interés, en su delirio de gasto exacerbado, como recién lo hizo a su antojo Rodríguez Zapatero en España.


“A partir de los años setenta, cambiaron las reglas de la economía mundial. Se impuso una lógica de grandes cambios tecnológicos y flujos comerciales que desafiaban con su productividad las fronteras nacionales y las economías planificadas. Los países exitosos empezaron a ser los que podían crecer “hacia afuera”, exportando…”
 
PRECISIÓN: La Aldea Global emerge —no obstante Marshall Mc Lujan— a mediados de los 80. Entonces Karol Wojtyla incide en la caída de El Muro de Berlín, hace su arribo la Perestroika y Glasnost, y las telecomunicaciones se estrenan como tecnologías de la información con sus más acabados artefactos: el celular y la red de redes, Internet. En efecto, el mundo dio un giro de 180° y las mentes evolucionaron con las aportaciones de Vaclav Havel, Karl Popper, Humberto Eco, Chomsky, et al. Operaba en ciernes una modalidad revolucionada con base en las TIC's y la ciencia, la formación de capital humano a ultranza.


“México se ajustó a los desafíos de la hora. La crisis de 1981-82 tuvo un efecto irreversible sobre las finanzas públicas. Hasta ese año, casi todo en México estaba subsidiado y protegido de la competencia: lo mismo el capital que el trabajo. La quiebra de las finanzas públicas significó… el fin de un régimen político. La clase gobernante tuvo que plantearse lo que llamaron entonces un “cambio estructural”: reducir los subsidios y el proteccionismo, achicar el Estado, abrir la economía a la competencia internacional.”

EXACTO: El trabajo sucio lo realizó Miguel de la Madrid, pues ‘el compa’ de Echeverría, López Portillo, echó por la borda todo un sexenio con el que pudo enderezar la economía. Los echeverristas agraviados: Muñoz Ledo, Cuauhtémoc Cárdenas y su hijo putativo, López Obrador, desertaron del PRI. Aún sueñan con repetir la estulticia echeverriana del Estado absolutista, que hace más de tres décadas desapareció de la faz de la Tierra.

 
6.- La llamada del futuro.
 
“La economía del país presenta grados de concentración y privilegio que frenan su conversión en una moderna economía de mercado. Pero esa misma economía desigual acudió con eficacia a la puerta abierta por el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica y convirtió al país en un exportador impresionante, con una planta industrial moderna. Si se abren oportunidades de inversión en el ámbito de la economía interna, la estructura productiva dará también un salto para construir lo que le falta ganar: el gran mercado de consumidores de primera generación que hay en la población pobre de México.”

SORPRESA: Hoy todos ‘atinan’ a lo que debe ejecutarse sin dilación: explotar el apetitoso mercado interno. Más aún [y apenas empiezan a darse cuenta], irse sobre Centro y Sudamérica. Y lo que es fundamental, trabajar en inteligencia, invertir en ciencia y tecnología, formar capital humano, crear infraestructura donde aniden las ciudades del conocimiento [parques industriales-academia-funcionarios pensantes], en un grado que no lograron atinar las dos administraciones panistas, menos nuestros gobiernos locales: a comprender que, luego que se bajen del caballo o la troca, lean, se empapen de experiencias exitosas [Alemania, Corea del Sur, Chile], se rocen con ellos, se tomen una copa, se coman una vaca, pero que aprendan.
 

Chihuahua, Chih., octubre 4, 2012.

lunes, 1 de octubre de 2012

Casa Combate


Es lunes de octubre. El mes inicia, pero ayer mi vida dio un vuelco. Lo inútil de los pasos que el tiempo me ha acompañado dijo, no te mereces esa dama, está más adelante de cualquier intento por ubicarte en un grado de sensatez…, para su dignidad y mi vacío que no le fue dado compaginar. Diría con justicia: la inutilidad de aventurar vocación de poeta es más que evidente; la vacuidad se ciñe alrededor de estas letras que tampoco merezco. Desprovisto de sustancia, me desvanezco, me tuerzo y caigo ya sin rodillas, amorfo. Las palabras, insisto, no me pertenecen. Tampoco me es dado escribir la patraña, lo insulso, lo que suele leer gente inerte, a semejanza de los que ya partieron pero aún ocupan espacio que no les pertenece, y no se han dado cuenta. Cual fantasmas. No es hora de quejarse. Asumo lo que soy ¿Qué soy?. Pero ahí brota, por suerte siempre la maldita suerte el cuento que más injurias y aborrecimiento habrá de provocar. El poeta suele equivocarse al generar encono, no sólo belleza. Algún derecho me asiste, y por eso las letras harán su tarea. Recuerden: no son mías; en este caso, no me pertenecen. Limpio estoy. Déjenme en paz.

Así dice…

La música y los humos resuenan ahogados desde el interior de un tugurio donde la confusión iguala frases incoherentes, entre un español mal hablado y un inglés con más faltas gramaticales, pero mi deber consiste en decodificarlas previendo algún incidente. Alcohol o drogas pueden no significar en un ambiente hostil donde el mal rasero hizo de esa marginalidad la pauta que da vida y muerte, según sea el ánimo de Dios o quien se cree con ese derecho.

Veo a través de monitores a los cara dura merodeando la escena. De a poco nutren el congal; huelen, saben, se ven diversos; parecen o se creen diversos, más sus atuendos y perfil los delata: morenos, cabello brilloso y con su densidad milenaria desde que les fue impuesta una dieta para caer por su propio peso. Los años de la ‘Alta California’ tampoco procuraron embellecimiento, pues su paisanaje, recién avecindado, ignorante en el agravio y maltrato de la infancia, les dio por nacer sin suerte.

El cadenero de buena gana prefiere maltratarlos, antes que ceder a sus precarios encantos. Él, indio norteño, los desprecia, siendo que son a su semejanza, hermanos de tierra y desventura. Pero tiene una debilidad. La pianista y los acordes que una banda le acompaña, graduada en el más prestigioso conservatorio del patio trasero, toca melodías cachondas, y el tipo enloquece; le da por bailar, abandona su puesto, la puerta descubierta, la lacra se introduce y es entonces que mi secuaz, un gorilón de mi tierra, 1.95 de estatura, ojos de tigre, casi un gatito, pero montés, los agarra del pescuezo y los bota de una patada en el fundillo. Enseguida va tras el moreno y con sólo una mirada lo conmina a retomar su puesto de trabajo. Todas las noches es lo mismo. Enloquece cuando su cofrade conduce a la “fina y refinada audiencia” con su arte y sus mañas consabidas, su cigarro quemándole los dedos y un tequila que nunca le abandona. Nacieron el uno para el otro. Son bohemios, pero están perdidos en esa nube de humo; sólo las trifulcas los despiertan del soliloquio, el trance hipnótico entre tantos vapores.

Dos o tres personajes se suman a esa decadencia que por desdén adjudicaron a ese lugar impropio…, la “Casa Combate”. Está la fichera, una mujer de carnes amplias y frondosas, voluptuosa, entregada con medida para obtener del placer que ofrece las monedas que una a una darán fama a su bien ganada reputación de mujer difícil, por lo opulento de su talle y su cuenta bancaria igual de frondosa. Está el garañón, cuya estirpe dará de que hablar por años. Lo suyo son las mujeres fáciles y no tan dóciles; las que se arriman y se cobijan bajo su consuelo de padrote, las engaña aunque ellas adoren su estampa de cabrón, determinado; y con esa magnificencia nunca despreciable, esas damiselas hambrientas de golpes y ultrajes lo persiguen, es su guía. Saben que sin él la vida es menos que la patética jodidez que les acompañará hasta la muerte. También, por ahí, a veces escamoteado, un adonis muestra sus encantos, sólo disimulados, para que seres de toda grey se embelesen soñando un día adjudicarse ese fruto que no se vende, en ocasiones mostrado más nunca disponible. Y como no queriendo, un ser perplejo, ataviado a la usanza medieval, esparce aromas de incienso en un afán de redimir a esas almas impolutas, que no le hacen caso, mas él se esmera y ruega por ellos, por su salvación, en tanto la música cadenciosa le arrebata el único chance de cumplir lo que bien sabe está más allá de sus deseos.

La mujer del piano enloquece en el momento menos esperado. La cumbia cede y sin parpadeo se arranca con sonidos de barroco…, la rechifla se arma…, el mocetón sabe que es hora de cobrar con golpes al incauto. En un parpadeo, mentándoles la madre y escupiéndoles gargajos, verdes como sus ojos, los zarandea y luego arroja, sin un clavo, solazándose con el botín que le dispenso, por su lealtad de fiera, bien amaestrado. Lo eduqué de niño, le dije cómo comportarse. Nunca me alza la voz, de frente no suele verme, sabe que mi ira es incontenible, que con una frase lo desarmo y queda a mi merced, a mi grave designio, como me enseñó mi abuelo, un hombre de ‘fierros’, de Chihuahua, no tan alto, pero con una voz que enmudecía a presidentes y lacayos…, que para eso están, para servir y obedecer al hombre de “Los chiles tristes”. Así me decía.

Las horas transcurren en la “Casa Combate”. Igual, la música lánguida, exudante, o frenética e inverosímil, sea como desee y se le antoje a la diva de ese clan extraño. El cadenero, enfurecido porque le está vedado entrar a la sonaja. La mujer amplia y cachonda vendiendo encantos que nunca entrega. El garañón cogiendo por igual feas y más que feas. El hombre de la toga y sus sermones admonitorios, y aquél que no se vende, que está para que putos y lesbianas, mujeres de los colores que aquella urbe del pecado desean pero sólo ven, aprecien su belleza, y con ese antojo se queden.

Atrás de ese tinglado, un sombrío personaje se tuerce noche a noche, desde que en otra metrópoli aprendió a manejar los hilos de las marionetas.

Chihuahua, Chih., octubre 1, 2012.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Alianza del Pacífico y la quintaesencia

México, Colombia, Perú y Chile suscribieron en junio el Acuerdo Marco para el establecimiento de la Alianza del Pacífico, encaminada a una integración regional.
"La Alianza del Pacífico busca una integración que va mucho más allá del libre comercio, porque… permitirá el libre flujo de bienes, servicios, inversiones y personas”, dijo Santiago Piñera, presidente de Chile. “Adicionalmente, busca la integración física en materia de infraestructura y energía", así lo reporta Andrés Oppenheimer en El Nuevo Herald, junio 9, 2012.
Considera, Oppenheimer, que estos propósitos de trascendencia hemisférica se asemejan a los de la Unión Europea; e incluso, el nuevo bloque firmaría un tratado de libre comercio con ASEAN, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, formada por 10 países, entre ellos Indonesia, Tailandia, Vietnam y Singapur. ASEAN, a su vez, está negociando acuerdos de libre comercio con China, Corea del Sur e India.
“Asimismo acordaron… eliminar las restricciones de visas para los ciudadanos, y crear un sistema universitario en el que —como ocurre en Europa— los estudiantes podrán estudiar en cualquiera de los países miembros del bloque.”
Si México, por sí sólo, no tiene la capacidad para exportar manufacturas en gran escala a los gigantescos mercados asiáticos, este mecanismo con los países del Pacífico Latinoamericano permitirá crear cadenas de producción y negociar acuerdos de comercio de manera conjunta.
Aquí es donde a Chihuahua se le presenta la oportunidad de reorientar su estrategia —si es que la tiene— para impulsar sus capacidades de producción y exportadora, invirtiendo en la quintaesencia.
La ‘quintaesencia’ deriva de lo que señaló Gurría, Director de la OCDE, cuando le entregó al gobernador Duarte el estudio territorial para nuestro estado, a principios de 2012 [que coincide con mi ensayo: El Sector Terciario y la Economía del Conocimiento http://luismendozalara.blogspot.mx/p/sustentacion-de-reforma-i-d.html)].
“Chihuahua se encuentra en un momento definitorio. Requiere de una transformación profunda… ya llegó el momento de construir un desarrollo endógeno fuerte, estable, limpio y duradero. Un desarrollo local basado en la calidad del capital humano, en un estado de derecho sólido, en el emprendimiento innovador, en la ciencia, la tecnología y el crecimiento verde… Para ello, la promoción de un modelo basado en la educación de altísima calidad y de un sistema estatal de innovación resulta fundamental... Esa es la única forma de lograr el desarrollo..."
De ahí que subraye que “no debemos perder El Norte”, aunque en sentido estricto El Norte ahora es El Sur. Que de lo que está exprimiéndose a la minería, se canalice una fracción sustancial a educación, ciencia y tecnología. Chihuahua es un estado con grave atraso en estas áreas fundamentales para su futuro. Ésta es la quintaesencia

Chihuahua, Chih., septiembre 25, 2012.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Los chiles tristes (Vol. 10)

La noche cosmo adquirió talla, soporte y estructura, de los pies a la cabeza, de “una pasión sufriente, muy enloquecida” que todo superviviente debe consignar como un daño menor —o una pecata minuta— ante tanto avatar que evidencia su casta de antihéroe. El Parque México no podría negarme dos horas de sueño, 15 de amanuense y el resto malgastado en tragos y corrección de espalda que aquella mulata de los caminos del sur me propinaba de buena o mala gana —difícil saberlo—, con sus cambios de humor insoportables, si no fuera por su hermosa estampa, erguida, atlética, de sangre africana, indígena y quizás algo moruna. Extraña mezcla: cabello negro abundante, largo quebrado, ojos entre orientales y moriscos, piel canela y labios finos, delineados en una bella sonrisa. Así era, ¿es?, Adriana. Tal vez los mejores o más intensos poemas le escribí a esa mujer que terminé perdiendo con gran dolor y amargura; claro, la pérdida irreparable de esos escritos inmersos en tanta pasión desmedida y conflictuada. Por eso quiero que estas líneas consignen cómo advertí la génesis de la noche cosmo, la ciudad abierta y abismal, profunda, en claro-oscuros, que sí te hace vibrar y te emociona, te estruje, te cimbra, te derriba, pero que siempre te da la mano —la más generosa— para que vuelvas a repetir tus mismos pecados..., de preferencia al lado de mujeres como aquélla... hermosa e irrepetible... loca.

 
En cierta ocasión, en una comida donde concurrían algunas de las rarezas que va acumulando la ciudad, entre músicos, pintores, actores, arte-zánganos, filósofos trasnochados, pitonisas, en todos los géneros que Dios permite —que no discrimina—, se me ocurre decirle a mi adorable aglutinadora de ese mundo tan dispar [locochón, se decía entonces], que ella me evocaba a ‘Madame Verdurin’, la célebre concitadora y patrocinadora en la aristocrática París de finales del novecientos de “En busca del tiempo perdido” [Marcel Proust], a lo que aquella fina audiencia, tan culta e ilustrada, reaccionó con disgusto creyendo que me mofaba. Por supuesto, nunca habían hojeado alguno de los tomos de la novela más importante en la historia de la literatura..., como también es considerada el “Ulises”, de James Joyce.

 
Pues ese era el micro mundo en donde un día apareció la tal Adriana, con su enigmática belleza, voz de terciopelo como toda flor de mayo, una Venus de noche que cuando se tiende (y saben a lo que me refiero) demuestra la razón para la cual fue concebida, pocas ideas, múltiples expresiones que no requieren vocalizarse, sensaciones al límite del placer de un ser que en su gestación confluyeron diversas razas, sangre, ritos, creencias, supercherías o ideologías, como usted quiera catalogarlas. Aún así, el ambiente que reinaba en esas tertulias era libre, desprejuiciado, abierto, apolítico, porque esos raros espíritus suelen estar desprovistos de confusiones que no tengan que ver con el placer, lo eterno lúdico.

 
Aunque también la fidelidad de los hechos obliga a consignar otros momentos cuando la noche cosmo asomaba aquí y allá, considerando el fiel parámetro de reencuentros con mi musa, nunca previstos, siempre deseados, las más de las veces fortuitos. Ella aún como economista formada en una Universidad neoclásica, donde la conocí, proveniente de familias europeas (española y francesa), políglota y fina en sus modales de una estricta, educada conducta conservadora (la española), tenía para mi bendición y usufructo personal el libre y fresco talante heredado del padre de ascendencia francesa; una “shulada de hombre”, tan extraña es la vida que en ocasiones incorpora tintes tele novelescos, pues nació en un poblado muy cerca de mis orígenes [siempre se sintió originario de la Santa Rosalía]... Decía, que esa educación formal, para un descendiente de la cultura sencilla, plana, desabrida, monótona que nos caracteriza en el norte del país, me cayó de perlas, porque aprendí los pequeños detalles que son imprescindibles en las actividades cotidianas de una de las más importantes urbes del mundo. Empero, lo valioso de aquella experiencia, como insinué, se dio en cierta ocasión en que un joven baladí, precario de mundo, la buscaba afanosamente y, nadie sabe para quién trabaja, aquella simple comparsa nos proporcionó a Patricia y a mí una noche de esas que son para recordar.

 
Lo primero, unos tintos en su magnífica casa que siempre le critiqué, porque para mis ojos, ya educados entonces, me parecía un museo como aquellas casonas afrancesadas del porfiriato. Era impactante, recargada de objetos, pinturas, luces, sofás, sillas y espejos, que fatigaban la vista. De su residencia, por iniciativa de este muchacho, nos internamos en los antros de la época, primero lo light en Insurgentes Sur con Valet Parking y otras comodidades. De ahí, ya entonados, iniciamos el verdadero descenso de la noche, que debo clasificarlo como una real ascensión a lo que mejor caracteriza al México que sabe y cala, arde..., Las Catacumbas, que al poco nos pareció insulso, por lo que tomamos rumbo a un lugar más denso, un antro cuyo nombre no recuerdo en la mismísima Colonia Doctores, donde siempre hay que atreverse, tener valor para saborear la especialidad chilanga: el danzón, la rumba, cumbias y salsa por todas partes, mujeres vestidas de colores inverosímiles y olores de fragancias difíciles de discernir, los ojos enrojecidos unos, con las pupilas agigantadas otros, adormecidos o afiebrados, dependiendo de sus consumos o fortaleza, pero ahí la neta era lo que podías palpar, saborear en cachondeos abiertos, sin miedo a trifulcas porque todos sabemos a qué vamos y no somos envidiosos, tampoco egoístas, menos limitados. Mi buen cuate empezaba ya a sisear y perder la forma estrictamente vertical, sería su inocente juventud, nutrición o capacidad de aguante, lo cierto es que ya en ese momento Patricia era toda mía. Desesperado, el chamaco sugiere irnos a terminar la noche, ¿cómo?, a Garibaldi, donde todo mexicano debe cumplir con ese requisito de nacionalidad proba y sin fisuras; total, ¿ya qué? Entramos al principal salón de baile con música diversa; no sólo mariachis, se supone y entiende, ya que también suena la música de tríos (por qué no) y bandas que se van turnando. Mi pobre cuate, la fiel comparsa de mi musa, empezó a caminar trastabillando entre las parejas que bailaban, todo aquello a su máximo, y de repente ya no supimos más de él cuando uno de los grupos toca la canción de moda de Los Bukis, “Tu cárcel”, y Patricia se levanta como un trompo y me conduce con sus hermosas piernas de antología casi al centro de la pista y yo ya no sé qué hacer, toda ella envuelta en mí, vibrando y absorbiéndome de tal manera que el sanitario se tuvo que transformar en sucedáneo para poder finiquitar ese baile total. Esta es una de las versiones dulces, amigables, redentoras de la noche cosmo. La noche de la Ciudad de México.

 
Podría concluir esta breve crónica apuntando que cerca de Reforma, a una cuadra del emblemático El Caballito de Sebastián, del lado de la Colonia Guerrero, afuera de un hotel de paso creí haber visto a nuestro amigo extraviado, y junto a él una muchacha flaca que sólo alcancé a escuchar que le decía: «Ni modo, “aquí nos tocó, qué le vamos a hacer...”», pero no tengo ningún derecho de inventar y menos aún, plagiándome a Carlos Fuentes en su final de novela, magistral, contundente, “La región más transparente”.

 
NOTA: Work in Progress de la novela: Los chiles tristes.


© Chihuahua-México: Eje del S. XXI.
 

Algún lugar de MÉXICO, a 24 de marzo de 2011.